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Taller semanal

Taller de psicomotricidad

Sesiones planificadas semanales para trabajar el desarrollo motor, el equilibrio y la conciencia corporal a través del movimiento libre y dirigido.

Edad
3,5 m - 3 años
Frecuencia
Sesión semanal en la sala de psicomotricidad
Incluido en
cuota mensual
Taller de Taller de psicomotricidad en Buen Consejo

Qué desarrolla en el niño

  • Coordinación motora gruesa y fina
  • Conciencia del cuerpo y del espacio
  • Autonomía y confianza en sí mismos
  • Resolución de problemas en movimiento

Entre los 3 meses y medio y los 3 años, el cuerpo es el primer lenguaje. Antes de hablar, el bebé se gira, se sienta, gatea, se pone de pie. Cada conquista motora es también una conquista cognitiva: el niño que aprende a desplazarse aprende también a decidir adónde quiere ir, qué quiere alcanzar y cómo.

Por eso la psicomotricidad es uno de los ejes de nuestro proyecto educativo en Buen Consejo. No la entendemos como gimnasia infantil ni como un rato suelto para “soltar energía”. La planteamos como sesiones planificadas, con objetivos concretos, que nos permiten acompañar el desarrollo motor de cada niño y detectar a tiempo cualquier área que necesite estimulación específica.

Trabajamos en nuestra sala de psicomotricidad y usos múltiples, un espacio diseñado para que el movimiento sea seguro, libre y rico en propuestas.

Qué hacemos en cada sesión

Cada sesión la dirige nuestro técnico en psicomotricidad junto al equipo del aula. Antes de empezar, el material está preparado en función del objetivo del día: a veces trabajamos equilibrio, a veces coordinación bilateral, a veces juego cooperativo o exploración sensorial.

Una sesión típica tiene tres momentos. Primero, un ritual de bienvenida con canción y pequeño calentamiento corporal que sitúa al niño “aquí y ahora”. Después, la propuesta principal: un circuito con aros, conos, colchonetas, túneles, bloques blandos, rampas o suelo de gomaeva de colores. El niño explora a su ritmo, y el adulto observa, propone, acompaña, sin dirigir cada paso. Por último, una vuelta a la calma con cuentos cortos, respiración o un breve momento de relajación.

A lo largo del trimestre vamos rotando los materiales y subiendo poco a poco la complejidad. Llevamos un registro del desarrollo de cada niño: cuándo gateó, cuándo dio sus primeros pasos, cómo coordina los dos lados del cuerpo, si tiene preferencia lateral, cómo resuelve un obstáculo nuevo. Esa observación nos permite hablar con las familias con datos concretos y, si hace falta, coordinarnos con nuestro equipo de psicología y logopedia.

Cómo lo trabajamos por aula

Aula de las Hadas (3,5 a 12 meses). Con los bebés trabajamos el control postural, el volteo, la sedestación, el gateo y los primeros desplazamientos. Usamos colchonetas, espejos a su altura, móviles que invitan a estirarse, pequeños obstáculos que les motivan a rodar o reptar. El técnico acompaña el movimiento sin forzarlo: cada bebé llega a cada hito a su ritmo.

Aula de los Gnomos (1 a 2 años). Es la etapa del caminante. Trabajamos equilibrio, marcha sobre superficies distintas, subir y bajar pequeños desniveles, empujar y arrastrar objetos, lanzar y atrapar pelotas grandes. Aparecen las primeras secuencias de movimiento (“paso por el túnel y luego salto”) y empezamos con juegos de imitación corporal.

Aula Dragones (2 a 3 años). Aquí ya hay coordinación más fina y juego con normas sencillas. Trabajamos motricidad fina (pinza, ensartar, encajar), coordinación óculo-manual, lateralidad, conciencia espacial (delante, detrás, encima, debajo) y juegos cooperativos donde aprenden a esperar turno, a moverse en grupo y a respetar el cuerpo del otro.

Beneficios para el desarrollo

La psicomotricidad bien planteada toca, en realidad, todas las áreas del desarrollo. En lo motor, mejora la coordinación gruesa, el equilibrio, el tono muscular y la fuerza. En lo cognitivo, ayuda a construir esquemas mentales básicos: dentro-fuera, antes-después, cerca-lejos. La investigación en neurodesarrollo lleva décadas mostrando que el movimiento es la base del pensamiento abstracto posterior.

En lo emocional, un niño que se mueve con seguridad gana confianza. Resolver un circuito por sí mismo le dice “puedo”. Caerse y levantarse le dice “está bien intentarlo otra vez”. En lo social, las sesiones grupales le obligan a coordinarse con los demás, a compartir el espacio, a no hacer daño. Y en lo relativo al lenguaje, el vocabulario corporal y espacial que sale del taller se incorpora directamente al habla cotidiana.

Es difícil exagerar lo que se construye en estas sesiones. La autonomía con la que un niño se pone los zapatos, sube unas escaleras o coge una cuchara empieza, casi siempre, en una sala de psicomotricidad bien diseñada.

Lo que se llevan a casa

Las familias suelen notar tres cosas. Primero, niños más seguros con su cuerpo: que se atreven con el tobogán del parque, que suben solos al sofá, que se quitan el abrigo. Segundo, mejor descanso nocturno (un día con buen movimiento es un día que duerme mejor). Y tercero, vocabulario nuevo: empiezan a usar palabras como “salto”, “rápido”, “deprisa”, “rueda”, “pie”, “rodilla”, muchas veces aprendidas en la sala.

También notan, con el tiempo, una postura más erguida y un control corporal que se traduce en mejor manejo de cubiertos, lápices y juguetes pequeños.

Preguntas frecuentes

¿Hace falta ropa especial? Solo ropa cómoda y calcetines antideslizantes (o pies descalzos, según el día). Avisamos con tiempo si una sesión concreta requiere algo distinto.

¿Mi hijo no anda todavía, puede participar? Por supuesto. La sesión del Aula de las Hadas está pensada precisamente para bebés que aún no se desplazan. El movimiento empieza desde el primer mes.

¿Es lo mismo psicomotricidad que gimnasia? No. La gimnasia repite ejercicios. La psicomotricidad propone retos abiertos y observa cómo el niño los resuelve. El objetivo no es ejecutar bien un movimiento, sino integrar cuerpo, emoción y pensamiento.

¿Qué pasa si veis algo que os preocupa? Lo hablamos contigo. Si detectamos un retraso o una particularidad que merece valoración, lo comentamos en tutoría y, si quieres, lo coordinamos con nuestro equipo de psicología, logopedia y psicopedagogía.

Cómo se integra en el día a día de Buen Consejo

La psicomotricidad no se queda en la sala. La cuidamos también en el patio, en las salidas al huerto, en los momentos de música y baile, y en las propuestas de experimentación. El cuerpo está presente todo el día.

Si quieres ver cómo es la sala y cómo trabajamos con tu hijo, te invitamos a reservar una visita. Te enseñamos el espacio, te presentamos al equipo y respondemos a todo lo que necesites saber sobre nuestro proyecto educativo.

El taller en imágenes

Así lo vivimos

  • Taller de Taller de psicomotricidad 1
    En el aula
  • Taller de Taller de psicomotricidad 2
    Momentos del día
  • Taller de Taller de psicomotricidad 3
    Aprendiendo jugando

Ven a ver una sesión

En las visitas guiadas podrás ver el aula y conocer al equipo.

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